La centralidad del intérprete profesional en la comunicación multilingüe

La comunicación multilingüe de calidad requiere competencias profesionales específicas, criterio lingüístico, responsabilidad ética y una comprensión profunda del contexto en el que se produce el intercambio. En ADICA consideramos fundamental reflexionar sobre estos elementos para preservar y fortalecer los estándares profesionales de la interpretación.

En los últimos años, el avance de las herramientas de interpretación automatizada basadas en inteligencia artificial ha despertado un creciente interés —y también interrogantes— en torno a su alcance y a sus límites en comparación con la interpretación humana a cargo de profesionales de la lengua.

Distintas pruebas recientes, entre ellas comparaciones experimentales realizadas con dispositivos de traducción automática de uso general, así como evaluaciones llevadas a cabo por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y el Consejo de la Unión Europea, permiten observar con claridad que, si bien estas tecnologías pueden resultar útiles en contextos informales o de baja complejidad comunicativa, la interpretación humana presenta ventajas estructurales en situaciones que exigen precisión, inmediatez y una comprensión profunda del discurso.

La interpretación profesional no se limita a la conversión lingüística. Implica la gestión simultánea de sentido, intención, registro, matices culturales, coherencia discursiva y contexto situacional, además de la capacidad de tomar decisiones en tiempo real frente a ambigüedades, interrupciones, cambios en el mensaje original e incluso silencios. Estos elementos siguen siendo centrales en ámbitos institucionales, jurídicos, médicos, diplomáticos y académicos, donde el margen de error es mínimo y las consecuencias pueden ser significativas.

Las soluciones automatizadas, por su parte, continúan dependiendo de procesos intermedios —como el reconocimiento de voz, la segmentación, la reformulación y la síntesis—, lo que conlleva demoras en la comunicación, posibles pérdidas de información, confusión terminológica y dificultades para abordar discursos no estandarizados o emocionalmente cargados.

Desde ADICA sostenemos que el desarrollo tecnológico puede y debe ser analizado con rigor, sin simplificaciones ni falsas dicotomías. La inteligencia artificial constituye una herramienta en evolución que puede complementar determinados usos comunicativos, pero no sustituye el juicio profesional, la responsabilidad ética, el compromiso de confidencialidad ni la competencia integral que aporta un intérprete humano debidamente formado.

Promover una comprensión informada de estas diferencias forma parte de nuestro compromiso con la profesión, la calidad comunicativa y la formación profesional continua.

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